FERRERÍA Y MOLINO DE CADES



Dirección: Cades
Localidad: Herrerías
 Google Maps: 43.304783 , -4.465981


Sector:
INDUSTRIA METAL Y MECÁNICA
Tipo de patrimonio:
Conjunto industrial/Instalación preindustrial formada por una fundición para obtener hierro dulce por el método directo y un molino para molturar grano. Ambas instalaciones comparten el sistema hidráulico.
Época:
Mediados del siglo XVIII.

BIC:
Grado de protección:

Declarada como Bien de Interés Local, desde el 2014.


Estado de conservación:
Bueno.
Información sobre visitas:

Este conjunto está administrado por la Asociación de Desarrollo Rural Saja-Nansa. Los horarios de visita y las condiciones las tiene establecidas en su Web: www.ferreriadecades.es





Bibliografía relacionada

– ARROYO VALIENTE, PEDRO y CORBERA MILLÁN, MANUEL (1993) Ferrerías de Cantabria. Manufacturas de ayer, patrimonio de hoy. Santander. Asociación de Amigos de la Ferrería de Cades.

 

– AZURMENDI, LUIS y GÓMEZ, ÁNGELES (2003). Restauración de la ferrería de Cades en Cantabria. Restaurar y reproducir. Revista Litoral Atlántico. Asociación Cultural Tajamar.

 

– CEBALLOS CUERNO, CARMEN. (2001) Arozas y Ferrones: las ferrerías de Cantabria en el Antiguo Régimen. Santander. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria.

 

– CORBERA MILLÁN, MANUEL. (2000) La Siderurgia Tradicional en Cantabria. Oviedo

– GÓMEZ CARBALLO, MARÍA ANGELES y AZURMENDI PÉREZ, LUIS. Ferrería de Cades: un proyecto de restauración. http://patrimoniolitoral.blogspot.com/p/ferrerias.html….

– SÁNCHEZ BROCH, PALOMA. (2015) Pecios de la arquitectura montañesa. Ferrerías y molinos del valle del Nansa.  https://peciosdearquitecturamontanesa.wordpress.com/2015/02/10/ferrerias-y-molinos-del-valle-del-nansa/



Descripción del enclave:
El conjunto de edificaciones se sitúa en la margen izquierda del rio Nansa, cuyas aguas accionan los mecanismos de ambos ingenios. Su construcción data de 1752 y pertenecía a Francisco Antonio de Rábago, un ilustrado local oriundo de Tresabuela.

La captación del agua se hacía mediante un azud situado a 580 m. aguas arriba, de 1,20 m. de altura y unos 60 metros de longitud. El agua se desviaba por un calce o canal de 2×2 metros hasta la antepara, adosada al muro de estolda de la ferrería y frente al edificio del molino, con capacidad de almacenaje de 300 m³. Disponía de dos sistemas de vertido de agua. El primero mediante agujeros en el fondo que comunicaban con las ondascas, donde se alojaban las ruedas hidráulicas, mientras el segundo, constaba de dos salidas frontales, situadas en el extremo norte de la antepara, para alimentar a los rodetes del molino.

El edificio principal consta de dos naves, la de los barquines y la del mazo, dispuestas en sentido longitudinal del edificio, separadas por un muro de bergamazo, donde se ubica el horno sobre el suelo de 1,25x 1,35 ms. y 0,40 ms. de profundidad. Ambas salas se comunican entre si mediante un hueco rematado en arco.

Cuatro naves transversales a las anteriores y adosadas entre si de 12,5x 5 ms. se comunican con las anteriores mediante huecos. Estas naves se corresponden con los almacenes de la vena mineral y sobre todo de carbón vegetal

Toda la construcción está realizada con mampostería unida con mortero y sillería en los esquinales, mientras la antepara y los primeros metros del calce disponen de solera enlosada

El molino-vivienda es un edificio de dos plantas; la baja acoge la sala de molienda con dos juegos de muelas y la cocina, mientras en la parte superior se accede a los dormitorios. Las paredes exteriores se encuentran revocadas.

 

 



Reseña histórica:

La existencia de la Ferrería y del molino ya aparecen en Las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada, en 1752. La ferrería estuvo funcionando unos cien años, mientras el molino lo hizo hasta 1940. Siempre perteneció a la familia Rábago y sus descendientes. Su producción media alcanzaba los 1.000 quintales machos de hierro anuales, unas 70 Tms.

A principios de la década de los 90 del pasado siglo, la Asociación de Amigos de la Ferrería de Cades, inició las tareas de reconstrucción y de divulgación de este tipo de establecimientos, así como la excavación arqueológica. El proyecto de restauración corrió a cargo de los arquitectos Ángeles Gómez Carballo y Luis Azurmendi, correspondiendo los primeros recursos económicos invertidos a donaciones de algunas empresas siderúrgicas de Cantabria.

A partir de 1998, se hace cargo del contrato de cesión de la ferrería la Asociación de Desarrollo Rural Saja-Nansa, www.sajanansa.es , que en diferentes fases llevan a cabo la mayor parte de las inversiones, pasando a administrar el complejo.



Autor de la ficha: Fernando Sopeña Pérez. 20/08/2021